Muerte al eBook (Actualizado)


Me encanta el hardware del OLPC, sobre todo la pantalla que utiliza.




Esta pantalla está siendo desarrollada de manera particular por una empresa llamada Pixel Qi y hoy han afirmado que dentro de pocos meses, empezarán a surgir en el mercado netbooks con estas pantallas. Así que en menos de tres años, una tecnología que no ha sabido explotar el mercado ya ha quedado obsoleta.


Estas pantallas son especiales, porque tienen dos modos: uno LCD durante el cual la luz de fondo de la pantalla está funcionando, como cualquier pantalla normal y corriente. El segundo modo, apaga la luz de fondo y permite que la pantalla funcione como las famosas eInk, aunque con una menor resolución.




Seamos prácticos, un netbook, por precio y prestaciones le da cuatro patadas a un eBook. Una AA1 con la pantalla:




Via Engadget

Actualización


Aquí os dejo un vídeo de comparación entre las pantallas Pixel Qi, el Kindle, un Toshiba R600 y un TabletPC

Siempre a mano: Guake y Yakuake

No lo neguemos, la aplicación más importante en todo sistema GNU/Linux es la terminal. Guake, Yakuake llevan la idea de las consolas de los FPS a nuestro escritorio. Las dos son similares, excepto que la primera es para Gnome y la segunda para KDE. La premisa de las dos es la misma, tener siempre a mano una terminal, sin la necesidad de utilizar el ratón para buscar en el menú y pulsar el icono. Con pulsar alguna de las teclas designadas, aparecerá en la parte superior del escritorio, una terminal que además estará siempre por encima y en todos los escritorios virtuales.


Guake


Después de instalar Guake e iniciarlo, nos aparecerá un mensaje para informarnos de cual tecla debemos pulsar para poder mostrar la terminal y un icono en la zona de notificaciones de Guake desde el que podremos encontrar un menú con la opción de preferencias.

Estas se reducen a cuestiones visuales como el tamaño, transparencia, fuente y posición de las pestañas. Lo más importante, es poder configurar la tecla de acceso que vamos a utilizar. Por defecto es F12 pero ésta se encuentra un tanto alejada, por lo que recomiendo utilizar F1.

Yakuake


Yakuake es similar, aunque utiliza Qt, por lo que es más recomendable para funcionar en KDE.

Tiene algunas opciones para configurar la animación que se produce al mostrar la terminal, pero funcionan de forma similar.

Extra: Tilda


Funciona de forma similar a los dos anteriores: pulsa una tecla y una terminal aparecerá. Lo que hace a Tilda especial, es la posibilidad de modificar a discreción la posición y tamaño de la terminal que se muestra,

Sólo he tenido problemas con Tilda ya que al activar la transparencia del fondo, no se veía lo que escribía en el prompt y al dibujarse en pantalla ha sido un poco lento.
Estas aplicaciones ofrecen una funcionalidad muy interesante, ya que se reduce notablemente el tiempo que pasamos buscando una terminal ya abierta en algún escritorio virtual y dentro del mismo escritorio. Por otra parte, si tenéis un ordenador que vaya justo o muchas aplicaciones de peso funcionando, os recomiendo utilizar otra terminal tradicional y una de estas como complemento.

Sala para llorar

Hay sitios a los que la gente se siente con deseos de levantarse cada mañana e ir a trabajar. Son pocos, está claro, porque sino el mundo entraría en una espiral destructiva. Seguro que es una gran inversión que mejora la productividad de los empleados y todo eso. Pero una solución más barata sería una "sala para llorar".

Una pequeña sala, situada en cualquier lugar, sin ventanas, totalmente acolchada con materiales de alta durabilidad con el único propósito de permitirnos llorar. Cuando llorar significa lo literal o sus muchas vertientes, desde la desintoxicación post-vacaciones hasta el liberar de forma agresiva activa nuestras frustraciones variopintas.
El mobiliario, más parecido a un gimnasio de Tae-kwon-do repleto de distintas armas blancas listas para destruir, junto a la impresora láser a color con la cual dar una presencia física al causante de nuestra miseria. Siempre sin olvidar, el dispensador de kleenex en la entrada, porque al final, es una sala para llorar.